Los Oriol diluyen aún más su influencia en Talgo tras el asalto de Sidenor auspiciado por Moncloa
- La dimisión de José María Oriol y la entrada del consorcio vasco anticipan el fin de la empresa familiar
- Sidenor cierra la compra del 29,8% de Trilantic en Talgo tras subir la parte fija de su oferta
La inesperada dimisión por motivos personales del vicepresidente de Talgo, José María Oriol Fabra, abre una nueva derivada en el proceso de sucesión que está aconteciendo en el fabricante de trenes español. El dimitido ostentaba, hasta este jueves, el cargo de ‘número dos’ en el órgano de gobierno en calidad de consejero externo sin responsabilidad ejecutiva. Pero ha sido una de las personas con más poder en el fabricante de trenes durante las dos últimas décadas. El movimiento, sin ser definitorio, es un paso más en el proceso de salida progresivo llevado a cabo por la familia fundadora en las últimas décadas, forzado por la necesidad de la empresa de competir en el mercado internacional.
José María Oriol Fabra fue consejero delegado de Talgo entre 2015 y 2020, hasta que fuera sustituido por Gonzalo Urquijo; y antes, entre 2005 y 2020, dirigió la filial Patentes Talgo SLU, a través de la cual se articula todo el negocio corporativo, de fabricación y mantenimiento ferroviario en España. Con casi cuatro décadas de experiencia en la industria ferroviaria, se incorporó a Talgo en 1987, donde fue escalando en el área financiera hasta ser parte del equipo directivo. Su padre, José Luis Oriol Ybarra, presidió la compañía entre 1989 y 2001.
Su salida llega tras 37 años en la empresa familiar cofundada en 1942 por su bisabuelo, José Luis de Oriol y Urigüen y el ingeniero Alejandro Goicoechea. La dimisión como vicepresidente —comunicada al consejo el jueves— llegó dos días después de hacerlo los tres consejeros de la parte vendedora (dos de Trilantic y uno de Torreal, que componen la sociedad Pegaso, dueña del 40,2% del capital e implicada en el proceso de venta), y el mismo día en que se conoció que las injerencias gubernamentales frenaron la venta del total de la compañía al fondo polaco PFR o la india Jupiter Wagons.
José María Oriol Fabra es dueño del 1,38% de Talgo, una cuota valorada en 6,9 millones de euros a precio de mercado. Su participación forma parte del 11% del capital repartido entre 35 miembros de la familia Oriol. Todos ellos refrendaron en 2015 un pacto de socios con Pegaso para garantizarse el control de la compañía y formalizar una venta conjunta al mismo importe. Al no haber opa, ninguno de ellos podrá vender sus acciones salvo que lo hagan en el mercado bursátil, mucho menos a los cinco euros que exigían muchos de los miembros.
En el capital de Pegaso sí participa su tío segundo y el actual presidente de Talgo, Carlos de Palacio y Oriol, quien pertenece a la otra rama familiar y que, en un primer momento, tampoco podrá deshacer su posición en el accionariado.
Ambos han compartido el liderazgo y la gestión de la empresa ferroviaria desde hace dos décadas, ya que fue Carlos de Palacio, tras su aterrizaje en la empresa familiar en 2002, quien promovió, tres años después, el nombramiento de su sobrino segundo como CEO de la filial que gestiona todo el negocio nacional.
Oriol Fabra también fue pieza clave en la expansión internacional de Talgo, hasta el punto de expandir el negocio hasta Kazajistán, país donde Talgo instaló una fábrica para construir 40 trenes, y por los que el exvicepresidente recibió en 2011 el galardón «DostyK II» de manos del primer ministro kazajo.
El último intento para garantizar el futuro de la empresa familiar también lleva el sello Oriol. En esta ocasión, fue Carlos de Palacio quien se encargó personalmente de negociar la venta de la compañía al fondo polaco PFR, propietario del fabricante Pesa. En septiembre, el presidente de Talgo refrendó un memorando de entendimiento para construir conjuntamente los trenes de alta velocidad para Polonia, un movimiento que se interpretó como el primer paso de cara a una posible venta de la compañía a los bálticos. Ese acuerdo conjunto podría quedar ahora en agua de borrajas tras la intervención de Moncloa para forzar la venta parcial al consorcio vasco.
La familia fundadora seguirá de momento en el accionariado de la empresa fundada hace ochenta años por sus antepasados, pero tendrá que lidiar con un nuevo accionista principal, Sidenor, a quien BBK, Vital y Finkatuz han cedido el poder de negociación. Lo hará tras la salida del que ha sido su socio principal durante los últimos 19 años, el fondo Trilantic, dirigido por Javier Bañón.
Los británicos entraron en el capital de Talgo en 2006, y fueron decisivos en la salida a bolsa de la compañía en el año 2015. Antes, en 2012, constituyeron Pegaso Transportation, el vehículo compartido con el fondo de capital privado MCH. Este vendió su parte a Trilantic en 2018, que elevó su participación hasta el 29,8% del capital, cuya venta acordó este viernes.
Publicar comentario